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jueves, 10 de mayo de 2012

Esto es un atraco, nena...

Van a permitirle al Zorromono un breve inciso en su serie de tostones sobre los sustitutos más grotescos de la historia del rockote para recordar a dos colosos que fallecieron tal día como ayer, un 9 de mayo, aunque en diferentes años: Toño Martín y Pepe Risi, cantante y guitarrista, respectivamente, de los Burning.



Sí, sí. Los Burning. Cuando empiezas a  tocas rock estoniano con tintes glam en la oscura España de 1974  - y, para más inri, en el trapisóndico y muy madrileño barrio de La Elipa, conocido aparte de por ser la cuna de esta grupón por ser el lugar en el que se ubica El Pirulí- te ganas el derecho de llamarte como te da la gana. La historia de los autores de ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este? es tan rock and roll que asusta,con abundantes raciones de lucha, diversión, pivas, decadencia, churris, drogas, nenas, muerte y gloria.



Son muchas las historietas que el teclista Johnny Cifuentes y el pobre Risi - que dejó este mundo en 1997, seis años después que Toño- relataron sobre esos primeros años en los que tocar rock en este país no es que fuera arriesgado, si no que era, literalmente, jugarse la vida. Sirvan  como ejemplo una aventura en compañía de unos guardias civiles amigos del dueño de la sala de fiestas de turno, que dejaron sus güisquis un segundo para acabar de persuadir a punta de pistola a esos guarros peludos de que no iban a cobrar por su actuación de esa noche. Lo de amenazar con armas de fuego debía ser una práctica común en esos tiempos, porque ambos rockeros gustaban de recordar otra anécdota en la que el propietario de un club agropecuario sacó un escopetón para intentar convencerles de las ventajas de ofrecer recitales gratuitos.

Los encontronazos con la ley fueron habituales en esos salvajes días, incluyendo una acusación de estupro hacia uno de los músicos. El resto de la banda urdió un plan para liberar a su inocente compañero enchironado tras encontrar un número de Interviú en el que la menor presuntamente mancillada aparecía en pelota picada y actitud sugerente. Al parecer, el elaborado ardid del grupo consistía en presentarse ante el juez blandiendo el ejemplar de la rijosa publicación y hablar todos a la vez muy alto y muy rápido hasta que Su Señoría decidiese librerar al Burning cautivo. El único problema fue que algún figura dejó la revista en el capó del haiga en el que se apelotonaron rumbo a los juzgados, aunque debieron de ser muy convincentes, porque el rockero volvió a la calle ese mismo día.



Pero son precisamente estas aventuras, junto con una selección brutal de andanzas galantes, desamores chulescos y romanticismo yonqui las que nutrieron uno de los cancioneros más blindados que ha proporcionado el rock en castellano. La inspiración en hechos verídicos para la composición de las piezas de los madrileños le fue confirmada al Zorromono por el mismísimo Johnny - uno tiene sus contactos, ya saben- que aseguró que incluso Esto es un atraco está basada en un hecho real.



"Te lo juro tío - corroboró Johnny con su mítico acento carabanchelero -. Llamé por teléfono a la joyería en la que trabajaba una novia que tenía entonces y ella me dijo ' es que nos están atracando'. Y yo le contesté '¿Pero que está pasando? ¿Qué pinta tiene el tío?', y hasta le pedí que me lo pusiera al teléfono...". Este apego a la realidad dio otros frutos estremecedores, como el primer rock en castellano dedicado a un travestí a-là-Lola-de-Ray-Davies - la vacilona y glammy Seducción, aunque es de justicia reconocer que este tema ya había sido tratado en algunas canallescas coplas-, el desgarrado llanto de Risi hacia su compañero caído Toño en la crepuscular Te quiero tanto y la chulería desbocada de  No es extraño que tú estés loca por mí.



Por suerte, tanto Toño como Risi pudieron disfrutar del éxito popular y el respeto de sus camaradas, que es mucho más de lo que lograron maestros y compañeros de generación e influencias, desde Nikki Sudden a los propios New York Dolls, otro de los grandes referentes de los de La Elipa. Su primera explosión masiva fue con ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?, auténtico himno del rock nacional que nació como un encargo para le película homónima de Ricardo Colomo; Al parecer, el cineasta necesitaba un grupo de rock macarra para su cinta, y tras contactar con los Burning para encarnar este rol les pidió que hicieran una versión de un tema que le había compuesto Luis Eduardo Aute. Los rockeros se negaron en redondo a interpretar la pieza del plúmbeo cantautor filipino y le solicitaron al director la oportunidad de escribir ellos mismos la canción central del filme. Esto fue un viernes, y el lunes -¡¡¡El lunes!!!- ya la tenían lista. Como lo oyen. En dos días. Obviamente, Colomo tuvo de disculparse con Aute y aceptar la maravilla que le trajeron nuestros héroes.

El segundo salto a la fama de los Burning fue a principio de los noventa, ya sin Toño - que abandonó la nave en 1983 -, con un doble en directo cargado de invitados que llegó a disco de oro y llevó al grupo a petar plazas de toros y pabellones por toda la piel de toro. La trayectoria de la banda siguió sin sobresaltos hasta el fallecimiento de Risi - cuyo apodo procede del sonriente monigote de la conocida marca de aperitivos salados-, tras la que la banda siguió, y sigue, en activo con Cifuentes al mando, paseando su chupa de cuero y sus gafas de rock por salas y festivales de toda España. El teclista cuenta como, en su última conversación en el hospital, Pepe le dijo que ni se le ocurriera acabar con la banda si él fallecía, antes de pedirle que dejara de tapadillo un par de trujas y un mechero en los baños para echar un último cigarrito antes de reunirse con Janis, Lennon, Allman, Hendrix , Bolan, Bonham, Brian y Moon.




Y la histotia continúa, amigos. El grupo acaba de registrar su próximo disco en estudio, el primero desde Altura (2002), que se publicará próximamente y en el que han reutilizado temas del álbum que Johnny grabó el pasado año con Leiva, de Pereza (Eeeeecs...), que no verá jamás la luz por desavenencias entre ambos. Pese a que en teoría se trataba de un proyecto medio secreto, el permanente afán de autojustificación rockeril del miembro de este exitoso dúo le hizo anunciarlo a bombo y platillo en la Rolling Stone, que casi parece propiedad del enervante músico por la bola y el jabón que le proporcionan cada mes. Según tan prestigiosa publicación, la disputa surgió por un tema de autoría de los temas, aunque la revista afirma claramente, que la culpa fue única y exclusivamente del teclista carabanchelero por viejuno y codicioso. Lean, lean... http://rollingstone.es/noticias/view/las-20-peleas-mas-celebres-del-pop-rock-espanol



Ya que hablamos de autoría de temas y de Leiva, vamos a acabar este post con un poquillo de humor, recordando el primer single del disco en solitario de este ídolo, que sufrió un agravante plagio por parte de una desconocida cantautora yanqui - una tal Lucinda nosequé-, que al parecer se valió de una máquina del tiempo para escuchar la pieza del artistazo ep-pañol y fusilarla impunemente unos cuantos años antes de que el miembro de Pereza la escribiera:






miércoles, 2 de mayo de 2012

The Replacements (I)

Bien saben ya todos los Zorromoners la pasión que siente éste su mutante favorito por el fracaso y quienes lo sufren, y si hay algún fracaso que debe ser especialmente terrible es el que padecen aquellos que, por un motivo u otro, se ven subidos a lomos de un caballo a priori ganador y que ni por esas. De ahí viene el engañoso título de este nuevo post; no se dirá aquí ni pío sobre el inmortal cuarteto de Minneapolis y sí sobre algunos pobres diablos que, como sustitutos de insustituibles, saltaron a las fauces de unos colosos movidos por la fuerza de su propia inercia que los escupió de vuelta a la misma cloaca de la que habían salido, tras triturarlos convenientemente y dejarlos hechos una piltrafa,

Vamos, que el Foxmonkey les va a hablar de individuos que ingresaron en bandas míticas como sustitutos de alguno de sus miembros históricos y las desecacharrantes consecuencias que esto conllevó para sus cuerpos y sus almas. Y sí, se podría mencionar los nombres de Brian Johnson, Darryl Jones, Jimmy Crespo, Vinnie Vincent, Gary Cherone y un montonazo más, pero como aquí manda el Zorromono, reduciremos el recuento a tres: CJ Ramone, John Corabi y Gilby Clarke.

CJ RAMONE: ONE,TWO,THREE,FOUR... BIS

Sí, otra vez los Ramones. ¿Que sorpresa, verdad? Pues no se rían, que esto es cosa seria. Gracias al bueno de Christopher Joseph Ward , los ramoneros pudieron disfrutar de su banda favorita durante siete años más de los que dictaba su ciclo natural, a un nivel que muy pocas bandas de la veteranía de los de Forest Hills logran. En 1989, el pobre Dee Dee Ramone, bajista, fundador y compositor principal de la banda, además de exchapero, politoxicómano, bipolar y chalado, decidió que abandonaba los Ramones. Las causas de esta sonada deserción, aparte de la delicada salud mental del pájaro en cuestión, que le manteníae permanentemente al borde del frenopático, fue la repentina pasión del colega por el hip hop, lo que le llevó a disfrazarse como un Mc del Bronx - con chándal ancho, cadenacas de oro y gorra incluida - para pasmo y furia del Comandante Johnny.





Una vez confirmada la baja del genio, el furibundo guitarrista concluyó que el detalle de que el tipo que componía los temas de su banda abandonara no era motivo suficiente para que el grupo desapareciese, y decidió buscar un sustituto. ¿Y qué método utilizó? Pues cual iba a ser, poner un anuncio en el periódico. Para más coña, tras probar al primero de los candidatos, Johnny decidió que ya estaba bien de audiciones y que el tatuado marine que tenía ante sus iracundos ojillos era el ideal para el puesto. Se trataba de un jovencísimo y malencarado sujeto de veintipocos años, cresta de mohicano, tatuajes y un somero pero contundente expediente policial, que respondía al nombre de Christopher Jay.


A ver, tampoco se crean que el minimalista guitar hero neoyorquino era un kamikaze; realizaron más pruebas, pero desde el primer momento se encaprichó con este agresivo y entusiasta chavalote, al que dio la noticia de su ingreso en la banda por teléfono, cuando se encontraba arrestado por haber desertado de los Marines. Que el pollo desertara debió ser un factor en contra de la castrense mente de Johnny, pero que cumpliera como un hombre la condena que le emplumaron al pillarlo le llevó a reafirmar su fe en CJ.




Una vez licenciado con deshonor, el jefe se apresuró a disfrazar al pobre chaval y ordenarle que, además de chaparse el repertorio de pe a pa, se viera todos los vídeos de la banda que encontrara para copiar los gestos de Dee Dee y quedarse con las mongocoreografías del cuarteto de pasito p'alante, pasito p'atras. Dicen las crónicas que en su primer concierto con el grupo, que se celebró en Inglaterra en 1989, el pipiolo sonrió más que el resto de la banda en toda su trayectoria anterior.


Como bien se recoge en el impresidindible De gira con los Ramones, obra del eterno tour manager de los de Forest Hills, Monte Melnick, la incorporación del voluntarioso muchacho supuso la inyección de adrenalina que el grupo necesitaba para volver a apretar como la implacable maquinaria que habían dejado de ser tras la edición de Too Tough To Die, en el lejano 1985; Pese a que Dee Dee seguía componiendo buenos temas e incluso después de su deserción siguió escribiendo para la banda , su energía en directo se había apagado en sus últimos años y los conciertos se habían resentido seriamente. Con CJ, Marky y Johnny tuvieron que adaptarse a la energía de un pollo de 24 años que tocaba a toda pastilla en su banda preferida, y eso derivó en una inesperada segunda juventud.





Pese a haber sido moldeado a su antojo por el monogamo Johnny, CJ se convirtió además en el rompebragas oficial del grupo. Ya me dirán que tipo de muchacha podría uno seducir en un concierto de los Ramones a principios de los 90, pero en fin, si ellos lo cuentan será que es cierto. El interesado afirma incluso que estuvo a punto de perpetrar un blitzkrieg sobre la mismísma Novia de América...




Sucedió en antes de un recital en mitad de ninguna parte; Julia Roberts y su novio de por aquel entonces, el loser de Kiefer Sutherland, estaban rodando por ahí cerca y decidieron acercarse al concierto. Fueron al camerino a saludar al grupo,y mientras Kiefer hablaba con Johnny sobre bigotes y armas cortas,  Julia se quedó boquiabierta ante el regio y tatuado torso del bueno de CJ, que ya se veía cantando Pretty Woman en posición horizontal. Su entusiasmo aumentó tras escuchar una sugerente invitación de la diva para tomar unos cacharros tras el show, una vez que su boyfriend se hubiera retirao mamado hasta las trancas - al parecer era su rutina de costumbre en esa época, empujado por un simpático y galopante alcoholismo-. Esa noche el bajista salió a tocar más sonriente aún de lo habitual y con un sospechoso bulto en el pantalón, pero el gesto se le congeló en el rostro y las gónadas en los jeans tras ver como un enorme skinhead le arreaba un monumental truco al protagonista de Jóvenes ocultos y su chorva se veía obligada a abandonar el club junto a el para socorrerle.


Con quien sí concretó el horny Ramone fue con la sobrina adolescente de su compañero Marky. En una anécdota de una sordidez 100% ramonera, al descerebrado de CJ no se le ocurrió mejor cosa que encapricharse con la muchacha, de 13 años de edad, aunque esperó a que cumpliera unos prudentes 17 para dejarla embarazada. Otro motivo más de odio en la familia Ramone, aunque hay que reconocer que CJ se comportó como un caballero y se casó con la joven, lo que no evitó las continuas rajadas del rencoroso batería sobre su persona ante todo el que las quisiera oír.




Además de protagonizar estas divertidas historietas, el pobre Christopher tuvo que bregar con el cerril inmovilismo de un dinosaurio de las características de los Ramones - se cogió un buen rebote cuando Johnny rechazó un ofertón de Epitaph que posiblemente les había relanzado a lo bestia -, con el insano ambiente de odios e inquinas que reinaba en su seno y con un montón de giliflauteces más. Pero lo importante es que les puso las pilas a sus compañeros y gracias a él se despidieron con dos soberanos discazos- Mondo Bizarro y Acid Eaters - un trabajo correcto - Adios Amigos- y un par de directos tan mejorables como disfrutables.


Tras la disolucion de la banda en 1996 y su ristra posterior de muertes, desgracias y sinsentidos, como que el pobre CJ no fuera admitido en el Rock And Roll Hall of Fame junto a sus comapañeros, el bajista intento seguir en la brecha con los proyectos de hardrockote apunkarrado Los Gusanos y Bad Chopper, mejor el segundo que el primero, y una sucesión de desgracias económicas que le llevaron a tener que vender su moto y sus discos de oro. Ahora gira por el mundo, es decir, por Sudamérica y un poquito por Europa, tocando los temas de la banda que le llevo a la fama.



















hristopher Joseph Ward, los ramoneros pudieron disfrutar de su banda favorita durante siete años extras a su ciclo natural, a un nivel que muy pocas bandas de la veteranía de los de Forest Hills logran. En 1989, el pobre Dee Dee Ramone, bajista, fundador, y compositor principal de la banda, además de exchapero, politoxicómano, bipolar y chalado, decidió que abandonaba los Ramones. Las causas de esta sonada deserción, aparte de la delicada salud mental del pájaro en cuestión, que le tenía sempre al borde del frenopático, fue la repentina pasión del colega por el hip hop, lo que le llevó a disfrazarse como un mc del Bronx - con chándal ancho, cadenacas y gorra uincluida - para pasmo y furia del Comandante Johnn



sábado, 21 de abril de 2012

El Legendario Coronel Shack Shacker

Como amante de la música estadounidense y de las propuestas más descacharradas, excesivas y ruidosas que tienen como base la descerebrada y sanguinolenta tradición de esa gran Nación, el Zorromono no puede más que declarase seguidor de los Legendary Shack Shackers, comandados con zarpa de acero por su inquietante cantante y armonicista, el Coronel J.D Wilkes - que el Micocánido sospecha que ni es coronel ni es ná, pero bueno-. La banda estuvo de gira por España la pasada semana, y su líder vio en la obligación de atender a medios de todo pelaje y a plumillas tan despreciables como el que firma este articulejo:

http://ocio.laopinioncoruna.es/agenda/noticias/nws-67944-el-lado-oscuro-americana.html

En fin, gracias a sus contactos, el Zorromono puede  ofrecerles a continuación la entrevista completa a partir de la cual se elaboró el pretencioso y chapucero artículo arriba expuesto. El Foxmonkey espera que estas líneas sirvan para que los Zorromoners se olviden de plúmbeas brasas que presumen de actualizar la tradición yanqui - sí, este mutante se está refiriendo a Wilco. Que pesaos que son... - y se acerquen a propuestas que cumplen esas intenciones con formas más histéricas, creíbles y divertidas. Escuchen lo que el Coronel tiene que decirles, botarates...



-Tocáis mucho en Europa. ¿Os sentís más reconocidos aquí que en vuestro país?

-Algo. Creo que hay muchos perjuicios en el público del indie rock estadounidense. Tienen la cabeza lavada para creer que la música debe ser aburrida para ser importante. Los europeos tenéis la mente más abierta y no compráis todo sobre lo que hablan los periodistas presumidos. Sin ánimo de ofender.

-Defines vuestra musica como Southern Gothic Rock n Roll. ¿Cuales son los ingredientes de esta propuesta?

-Son mis letras lo que yo describo como Southern Gothic, porque en ellas hablo de historias profundamente enraizadas en la cultura sureña. Musicalmene hablando, nos defino como Rockin' Hillbilly Blues.



-¿Os veis a vosotros mismo como una banda punk? Vuestro sonido tiene también muchos elementos tradicionales.

-Nunca me importó demasiado el punk como estilo, pero siempre fui un gran admirador de su energía. Nosotros intentamos trasladar esa energía a un sonido más basado en la música de raíces.  Además el punk no fue el principio de este tipo de actuaciones, creo que el comienzo fue el vodevil.

-¿Cuales son vuestras principales influencias?

-Howlin' Wolf, Tom Waits, Dock Boggs, Roscoe Holcomb, Little Walter, etcétera.



-Sueles hablar de las semejanzas que os unen a  grupos como Woven Hand y Slim Cessna. ¿Formáis parte de una escena con una personalidad definida?

-Estás describiendo el sonido Denver. Las que mencionas son grandes bandas, a las que creo que les va mejor en Europa que en Estados Unidos también, por vuestra apertura de mente.

-Cantas sobre Dios, el Diablo y la Biblia. ¿Eres una persona religiosa?

-No mucho,pero me gusta reflexionar sobre estos temas. Creo que la Iglesia es una fuerza civilizadora de gran importancia en la historia humana, y eso no está mal del todo. El hombre moderno lo que hace básicamente es ocupar todos los logros de sus ancestros.

-Vuestro sonido puede recordar al de The Pogues. ¿Son un referente?

-Amo a The Pogues. Shane McGowan se me desmayó encima antes de un concierto en el que compartimos cartel. Me sentí como si hubiera sido bautizado.



-Otro mito con el que compartisteis cartel es Robert Plant, cuyos últimos discos también bucean en la tradición americana. ¿Qué recuerdas de este mito del rock?

-Robert Plant es una enciclopedia con patas sobre Rockabilly y Blues. Vino a vernos antes de nuestro concierto y nos preguntó sobre un oscuro hit de un cantante Hillbilly de los años cincuenta. Allí estábamos nosotros intentando adivinar su nombre, y cuando levantamos la vista él había desaparecido. ¡Fue como Batman!

lunes, 12 de marzo de 2012

El entretejido de Keef y Ronnie

Ah, los tópicos... esas verdades relativas que, de tanto repetirse parece que se convierten en realidad. No malinterpreten al Zorromono, pocos seres hay más fanses de las visiones superficiales y estereotipadas que el Micocánido, pero hay cosas que no tolera. Cosas serias, se sobreentiende, no chorradas como pintar a los habitantes del sur de los EEUU como patanes desdentados endógamicos al estilo Cletus o corroborar que, en efecto, los gallegos son unos ignorantes desconfiados, los catalanes unos agarrados y los andaluces unos vagos. Su amigo el Foxmonkey se refiere al tratamiento que se le otorga a la aportación de Ronnie Wood no solo en el seno de los Rolling Stones, sino en la historia del rock en general.

No es ningún secreto el cariño y la admiración que el Zorromono siente por este enjuto caballerete y por ello se indigna profundamente cuando la historiografía oficial lo pone varios peldaños por debajo de Brian Jones y Mick Taylor, y lo pinta prácticamente como un payasete en permanente estado de embriaguez. A ver, que un poco sí, para que negarlo, pero también convendría añadir un par de factores más a la ecuación, como el talento y la versatilidad del bueno de Ronnie y la imponente discografía que ha acumulado en sus casi cincuenta años de carrera.



Repasando la mayoría de las listas de los mejores discos de Jagger y Richards hay una práctica unanimidad en calificar el período que va del sospechoso ahogamiento de Brian Jones a la gira del dinosáurico Exile on Main Street como la época dorada del grupo. Salvo en la grabación del Beggars Banquet en 1968, en la que al parecer el Morros y Keef se dedicaron a mangonear a un imberbe e inocente Ry Cooder, la guitarra solista del conjunto en esos dorados años estuvo a cargo del sosainas de Mick Taylor.



Obviamente, ensalzar la posterior labor de Wood atacando el impecable trabajo que el fino exguitarrista de los Bluesbreakers de John Mayall desarrolló en Let It Bleed, Sticky Fingers y Exile sería del género bobo. Lo que intentará demostrar el Zorromono es que esos monumentales trabajos habrían sido tan ambrosíacos o más de haber sido el bueno de Ronnie el que empuñara la segunda guitarra rolinga en esos años.

Tanto el Zorromono como ustedes sabemos que Jagger y Richards son unos buenos elementos que no tuvieron el menor reparo en calzarse un loro en el hombro y un parche en el ojo para ejercer pillaje y saqueo sobre las ideas, melodías, riffs y cosas de todos de los que pululaban a su alrededor sin conceder jamás un mal crédito, así que es posible que más de un tema de esos años surgiera de la mente del pobre Taylor y su triste  y permanentada cabeza. Aunque todo Dio tiene más que claro que tanto los méritos como  los deméritos stonianos desde hace cinco décadas - Tanto Aftermath como Undercover, cada uno en su categoría - son gracias a, o por culpa de, sus dos líderes.

Siempre se dijo que Taylor no era la primera opción para sustituir al pobre Brian Jones, e incluso hay una sugerente leyenda que afirma que Jagger telefoneó al estudio en el que los Faces celebraban sus primeros ensayos preguntando por Ronnie, a quien le habían echado el ojo. Al aparato se puso Ronnie, pero no Ronnie Wood, sino Ronnie Lane, bajista, compositor y uno de los individuos con un talento y un humor más malévolos en el talentoso y malévolo rock inglés de la época, que ante la pregunta del Morros de si creía que a Wood le podría interesar tocar con los Stones, respondió que el guitarrista estaba perfectamente donde estaba. Pero bueno, por lo menos Lane le pasó a Woody el recado. Cinco años después.



El Zorromono les quiere plantear ahora un ejercicio de rockerismo-ficción. ¿Qué habría pasado si esa llamada la hubiera contestado Ron Wood y hubiera aceptado la propuesta de los Stones? ¿Se habrían resentido sus grabaciones? Ni en pedo, pelotuuudos. Este mutante está convencido de que el resultado de esa alianza habría sido una mejora sustancial en esos discos.

De acuerdo, el Foxmokey les concede que tal afirmación es una absoluta osadía, pero hay factores que apoyarían tan descabellada hipótesis. El primero es el hecho de que Keith no soportaba a Taylor, aunque esto tiene pinta de ser una típica boutade Richardesca vistos los sobrenaturales resultados de los años de colaboración entre ambos hachas y las exaltadas amenazas de muerte que Keef le remitió al pobre Mick cuando decidió abandonar la banda. Y el segundo es el grado de complicidad camándula dentro y fuera de los escenarios que Richards y Woody demostraron desde antes del ingreso de Ron en los Stones, que se hizo efectivo en 1975; si con Taylor la estructura en el grupo era la de un rítmico y un solista, con el exFaces la cosa mutó en una movida que dieron en llamar "arte de entretejer" en el que ambos aves se daban réplicas y relevos en sus roles, difuminando de un lonchazo las diferencias entre ritmo y punteo. Escuchense algún bootleg de los New Barbarians, la banda que se montaron para presentar el Gimme Some Neck de Ronnie para comprobar este sistema en su máxima amplitud.



Al Zorromono le gusta imaginarse que habría sido del Exile on Main Street, por ejemplo, si Woody hubiera estado presente en esas bacanálicas sesiones en Villa Nelcote - mejor no, porque teniendo en cuenta la propensión al vicio del colega, lo más probable es que hubiera acabado reventando como el Mr. Creosote de El sentido de la vida- o cual habría sido su comportamiento en Altamont, pero eso no lleva a ninguna parte. Lo único que importa es que, pese al que le pese, nuestro romaní amigo - sí, Ronnie es de etnia gitana. ¿A que eso explica muchas cosas?- ha grabado dos fabuloso discos con el Jeff Beck Group, cuatro obras maestras con los Faces, dos álbumes y medio asombrosos como solista y un tropel de lp's de los Stones tan increíbles como el infravalorado Black And Blue, Some Girls, Tattoo You y la mitad de Voodoo Lounge, además de unos cuantos temas sueltos sublimes en trabajos un poquillo más olvidables. Y en todos ha salpimentado los surcos con su estridente y ecléctica guitarra y su ultrarrítmico bajo. Mientras tanto, el pobre Mick Taylor aún se intenta recuperar de su paso por los Stones.

Además tampoco hay que olvidar la atómica imagen del bueno de Woody y su decisivo papel en la etapa más funk de la banda, esa que va del Black and Blue - suya es la lúbrica Hey Negrita - al Emotional Rescue. Y si estos trabajos son menos macizos que la producción de principios de los sesenta, el Zorromono cree que eso es únicamente responsibilidad de Mick y Keith, no del pobre Ronnie.



Además no hay que olvidar que el beodo guitarrista protagonizó una de las anécdotas más disparatadas de la ya de por sí disparatada historia del combo británico, porque ni Mick, ni Keith, ni Bill Wyman - que al parecer ostentaba el récord duermemozas de la banda - pueden presumir de haberse cepillado a la mujer de un primer ministro, cosa que Woody puede hacer pero que no hace porque se trata de un perfecto caballero del crimen.

Pues sí señores, eso pasó. Y pasó en la bella y civilizada Canadá en 1977, a donde los Stones se desplazaron para grabar una parte de su doble en directo Love You Live. El hurilla de Mick Jagger invitó a uno de los conciertos a la señora del primer ministro de la nación, Pierre Trudeau, una apetecible y descocada mozuela que respondía al nombre de Margaret, aunque el tiro le salió al Morros por la culata porque el que se llevó al huerto a la moza y coronó la cabeza del pobre Trudeau con una imperial cornamenta de alce fue Ronnie. Cuando la prensa empezó a coscarse de las continuas visitas de la primera dama al hotel de esos facinerosos rascatripas pronto le atribuyeron un affaire con Jagger, más que nada porque era el único Stone al que conocían, pero el propio Woody confirmó en sus desacacharrantes memorias que tuvo "algo especial" con la fresca de Margaret. Uuuuy mira la paaaaya... ¿Se imaginan al soseras de Mick Taylor protagonizando una aventura galante similar con, por poner un ejemplo, la infanta Pilar o Nancy Reagan? Bueno, no, mejor no...



El Zorromono quiere acabar este post citando una vez más a uno de los sabios supremos, Groucho Marx - sí, otra vez. ¿Qué pasa?- que cuando le presentaron a  Woody a mediados de los setenta  le saludo con un airado "Lleva usted el peinado más estúpido que he visto en mi vida. ¿Qué es usted, un hombre o un pollo?". Un buen pollo, Groucho. No hay más que ver la tremenda propensión al derroche y la bancarrota del colega y su última obsesión por perseguir a furci*s soviéticas adolescentes. Y por muchos años.

martes, 7 de febrero de 2012

The Fleshtones o la inmutabilidad de la materia

Hay pocas cosas inamovibles en el mundo, de esas que nunca fallan y se sabe con certeza meridiana que siempre -llueva,truene o haya un cataclismo nuclear- van a estar ahí, rockeando duro y llevando la jarana allá por donde pasan. Damas y caballeros, el Zorromono les está hablando de los Fleshtones. Estos mostros del garage neoyorquino se encuentran en plena gira española, y para hablar de este tour y de mil cosas más, su amigo el Micocánido mantuvo una amistosa y dicharachera charla con el  amistoso y dicharachero Keith Streng, guitarrista del combo y cabezón Fleshtone junto al chalado de Peter Zaremba.



–Vuestro último disco, Brooklyn Sound Solution, está firmado por Fleshtones y Lenny Kaye. ¿Cómo surgió esta colaboración con el guitarrista del Patti Smith Group?

–Un buen amigo me sugirió que sería una buena idea que The Fleshtones hiciéramos un disco con Lenny Kaye, y así lo hicimos.

–Llama la atención la nutrida presencia de canciones instrumentales en el trabajo.

–Sí, la idea original era que el álbum fuera completamente instrumental, pero al final cambiamos de idea y metimos voces en algunos de los temas.

–Uno de los temas más lustrosos del disco es una versión instrumental de Day Tripper. Supongo que serás un  gran fan de los Beatles.

–Fue uno de los primeros grupos que vi en la televisión cuando estaba creciendo, y compraba sus discos cuando era un crío. Sí, por supuesto, soy un gran fan de los Beatles y creo que logramos una revisión muy interesante de Day Tripper.



–El sonido general de Brooklyn Sound Solution es muy sesentero, me recuerda al de los viejos discos de Booker T and the Mg’s.

–Es correcto, creo que en este disco donde es más más patente la cara más soul y rythm & blues de The Fleshtones, especialmente en los temas instrumentales.

–¿Además de los Beatles, qué otras bandas eran tus preferidas cuando eras un adolescente?

–Grupos como The Yardbirds, The Kinks, incluso el primer álbum de Led Zeppelin. También cosas como The Stooges y los New York Dolls. Había una música maravillosa cuando era adolescente, también me intersaban Roxy Music, el primer David Bowie, cosas como esas. Y, por supuesto, los Rolling Stones (risas).

–¿Prefieres a los Rolling Stones más blues de los 60 o a los Rolling Stones macarrucios de los 70?

–Prefiero a los de los sesenta, los que hicieron el álbum Beggars Banquet, con temas como Street Fighting Man y Jumpin' Jack Flash. Esos son los Stones que amo realmente.

-Ese también es mi album preferido de los Stones.

-¡Estupendo! Me alegra que estemos de acuerdo (risas).



–¿The Fleshtones os sentís más apreciados en Europa en general y en España en particular que en vuestro país?

–Totalmente. Actuamos en todas partes de Estados Unidos, pero tocamos para más gente en Europa. El público europeo, cuando le gusta una banda, la acompaña y la sigue durante toda su carrera, no sólo durante un año o dos. Creo que la audiencia europea es más entregada y apasionada a la música y el rock and roll. Y nos encanta España, es nuestro país preferido de Europa para tocar.

–Vuestro debut, en 1976, fue en el CBGB, y también fuisteis de las últimas bandas en tocar en tan magno recinto  ¿Qué sentiste cuando lo cerraron?

–Me senti muy mal, porque creo que era una marca histórica del rock neoyorquino, y fue una pena y algo de muy mal gusto que lo cerraran por una cuestión de dinero. El CBGB ya no existe por un asunto inmobiliario, y me siento muy mal por eso.



Los rockeros europeos no nos lo podíamos creer cuando el CBGB desapareció. Desde la distancia lo veíamos como un lugar sagrado e intocable, como una catedral o un monumento.

–Y teneis razón, lo era. Siento que haya cerrado por una razón tan estúpida como el dinero. Eso fue todo. Lo único que importa son las marcas, las licencias y el dinero, sin tener en cuenta la enorme importancia que tuvo ese club para la historia de la música de Nueva York. Es muy triste.

–Los Fleshtones habeis actuado hasta en el World Trade Center, pero ¿Cual es el sitio más raro en el que habéis tocado?

–El World Trade Center fue uno de los más extraños, pero estuvo muy bien (risas). Es una buena pregunta (piensa unos instantes)... Hace muchos años actuamos en una chabola en el estado de Mississippi, y eso fue muy extraño (risas). Era una choza en mitad de ninguna parte, en el sur de la América más profunda. Pero el de World Trade Center fue también de los más inusuales, porque tocamos exactamente dos semanas antes de los atentados, en el 2000. Soy neoyorquino, crecí en esa ciudad, y era la primera vez que estaba en la cima del World Trade Center. Fue muy inusual para mí y fue un show muy inusual, pero estuvo muy bien. Si traes a los Fleshtones tienes que tener cuidado (risas).



–Sois una gran influencia para un montón de grupos, desde Los  Chicos y Dr. Explosión a Hoodoo Gurus, The Hives y Black Lips. ¿Cambiarías este reconocimiento y este respeto por el éxito comercial?

–Las cosas están bien como están, pero solo sacaremos rendimiento comercial si esos grupos triunfan tocando una versión de alguna de nuestras canciones (risas). Y aunque daría la bienvenida a cualquier éxito comercial (risas), estoy muy orgulloso de haber sido una buena influencia para esas bandas. Por cierto, vamos a tocar con los Hoodoo Gurus en Australia, en abril.

- Me encantaría ver eso, pero me queda un poco a desmano, Keith.

-Ya, ya lo supongo. Lo siento (risas).



–Y ya para terminar, ¿Qué opinión te merecen estas bandas míticas que se reunen después de un montón de años, como los Sonics?

–Creo que los Sonics lo hacen muy bien, hicimos un show con ellos y fue grande. Suelo tener cuidado con este tipo de reuniones, porque algunas veces no son muy dignas, no funcionan y sería mejor que hubieran parado antes, pero algunas estuvieron muy bien, como las de los Monks y los Sonics. Generalmente lo apruebo, porque cuando una banda de rock and roll es buena, lo es para siempre.

–Tocaron por aquí hace un mes y fue muy divertido.

–Son una gran banda y los sigo amando.

miércoles, 25 de enero de 2012

Mentiras, gordas y Bill Cosby

El Zorromono empieza a escribir este post bajo el hechizo de la película Mentiras y gordas, que ha dejado una honda pegada en la débil y arrasada psique de su este su  mutante favorito. Durante el visionado del filme desfilaron ante los atribulados ojos del Foxmonkey una sucesión de culos y tetas pertenecientes a las anatomías de un grupo de postadolescentes cuya forma de comunicarse era un continuo farfullo en el que apenas se distinguían las brillantes frases escritas por los guionistas de la cinta, esos sinónimos del fracaso conocidos como Menkes y Albacete, y -redoble de tambores - la Sinde.



Porque que guión, amigos... Al Zorromono no le extraña que la mente que alumbró frases como "La vida hay que vivirla a tope", "Demasiado nunca es suficiente", "Los éxtasis tienen efectos secundarios que te hacen confundir las cosas" y "¿Quieres una pastilla? Te va a quitar el mal rollo..." fuera premiada con una cartera ministerial. La misma que, según los más liberales rumores, rechazó Miguel Bosé en su día lo que, visto con perspectiva, habría sido el despiporre. Tras este apocalipsis de frases entrecortadas, aturullamiento interpretativo, criajos que despilfarran la pasta de sus papás en la escuela de Cristina Rota y musicón grotesco, el Zorromono se levanto de su trono con un cabreo bastante considerable y unas ganas de tangana que no eran ni medio normales.



Pero no. Esta vez no será el Foxmonkey el reparta estera, porque a vece es bonito dar leña a gente que, a lo mejor, no se lo acaba de merecer del todo. Pongamos por ejemplo a Bill Cosby. Todos los que tenemos cierta edad recordamos los inocentes pases de la sitcom que lideraba este señor junto a su manada de hijos, y no creo que haya absolutamente nadie en este país que tenga algo en contra de esta persona.



Pero en los EEUU la cosa es muy distinta. ¿No les ha pasado nunca, ya sea en círculos sociales o culturales, que un continuo malmeter por parte de novias, colegas o Boyero provoque un cambio radical de opinión respecto a alguien o algo? Pues eso es exactamente lo que le sucedió al Zorromono con Bill Cosby; el no parar de cachondeos que el Micocánido ha visto, oído y leído de cómicos, artistas e instituciones de reconocido prestigio  ha hecho que la opinión del ser que les escribe respecto al humorista afroamericano haya  mutado de afable indiferencia a altivo desprecio.



Esta labor de socavamiento la comenzó el que posiblemente sea el  ser humano más divertido de todo el siglo XX, justo por delante de Enver Hoxha e Isabel Allende, el gran Groucho Marx. Cosby, en uno de sus momentos de máxima gloria a mediados de los 70`s, tuvo el detalle de invitar al otoñal cómico a su show televisivo, sin siquiera sospechar la que se le venía encima.



Ya en los 80's, con el brutal éxito de la serie que le hizo popular en todo el orbe, el bueno de Bill y sus atroces jerseys se convirtieron en los máximos defensores de la vida familiar sana, los valores positivos y las cositas buenas en general. Esto conllevaba una furia paternal hacia todos esos díscolos comiquillos afroamericanos que desprestigiaban a su raza a base de actitud, mala uva y cien tacos por frase. He aquí la narración que hizo Eddie Murphy - cuando aún era esa bestia nubia del humor a la que tanto echamos de menos - de un intento de rapapolvo que le acabó explotando en las manos a papá Cosby. Disfrútenlo a partir del  minuto 12.30  de la imprescindible Raw, justo después de los chistes de maricas.



Como ven, despreciar a Bill equivale a despreciar la moralina, los valores familiares positivos y, por extensión, a La Casa Azul y Russian Red . Por eso, el Zorromono no puede más que relamerse al imaginar la cara que puso el viejo al contemplar la escena de El Corazón del Ángel - rodada durante la etapa de mayor éxito de La Hora de Bill Cosby - en la que el canalla más badass del Hollywood de la época, Mickey Rourke, pone a la hija de Cosby en la ficción, Lisa Bonet, mirando a Cuenca al estilo vudú.



¿Cual es la moraleja de esta historia? Pues que la mayoría de las cosas que se hacen pretendiendo ser epatantes y políticamente incorrectas solo a base de tetas, culos, drogas y lenguaje chano son un mojón tan hermoso y soberano como los productos sin gracia que albergan objetivos tan elevados como fomentar los valores positivos, sean cuales sean. Y que las moralejas  son lo pu*o peor.

lunes, 16 de enero de 2012

Fashionismo Glam Extremo

Decía Errol Flynn que es cuando uno está sin blanca cuando mejor se debe vestir, por lo que el Zorromono ha decidido empezar el año recomendándoles una serie de complementos que harán de ustedes los más cool de la cola del paro o el economato.

Naaaah, ahora en serio, el objetivo de este post no es otro que volver a ahondar en las obsesiones musicales y estéticas de su amigo el Micocánido y, como el tema Ramones está ya más que visto, vamos a ir un poquillo más atrás en el tiempo y recordar los desmanes estéticos de algunos de los prohombres menos recordados del glam.

Ah, el glam... Junto al punk, posiblemente sea esta la estética rockera más utilizada, reutilizada y recontrautilizada en el cíclico mundo de la moda internacional, salvo en España, que cuando mencionas el glam las gentes piensan automáticamente en Tino Casal y Mario Vaquerizo. Pero el Micocánido, como siempre, opina que los últimos actualizadores de la lentejuela en las pasarelas se han quedado muy a medias y no han aprovechado totalmente el potencial que ofrece esta descocada y descacharrante época, sobre todo en su vertiente británica.



Pues sí, damas y caballeros, cuando Decarnin volvió a poner de moda el glam con sus colecciones para Balmain de hace unos añitos, fusiladas de inmediato por sus alocados competidores, fue un absoluto mariquita que o no supo ver o no tuvo bemoles de adaptar a los pijitiempos de hoy lo mejor de ese oropelado y purpuríneo ayer. Y para que vean que el Foxmonkey es bueno, he aquí unas sugerencias para estudiantes de diseño o costureros consagrados para que metan unas referencias glammys molonas, molonas de verdad.

LOS PENDIENTES-PATILLOCOS DE TREVOR BOLDER

La figura más popular e icónica del glam en el mundo civilizado es, sin lugar a dudas, David Bowie. Sería muy exagerado afirmar que fue él el que inventó el estilo tanto musical como estético del glam, con sus atuendos entre mods y victorianos pasadísimos de rosca, con añadidos del vodevil y la ciencia ficción tan en boga en esa época, pero es innegable que se convirtió en su representante más recordado. Menos recordados son, sin embargo, los integrantes de la banda que acompañó al Duque durante su periplo glammy, los Spiders from Mars.



Con eso tan de Bowie de atribuirse a sí mismo todos los méritos de sus triunfos, cuando una parte importante de su vampírica gracia es precisamente su capacidad de robo y/o fagocitación de otros artistas, el ídolo afirmó en un episodio de la serie documental Dancing in the streets que eso de travestir a sus músicos de invertidos intergalácticos era sólo cosa suya y de su señora, que a ellos les iba colando trolas que aceptaron gustosamente tras comprobar lo que ligaban con todas esas cosas tan brillantes puestas, no como él, que se ponía hecho un cromo y se pintaba como una puerta solo por motivos artísticos y metafísicos. El peor parado de los desmanes estéticos del protoanoréxico rockstar fue el adusto bajista Trevor Bolder, obligado a lucir unos ornamentos orejiles tan asombrosos que el Zorromono no cree ni que exista una palabra para refererirse a ellos.



El Foxmonkey recuerda, en su ya lejana adolescencia, ver la película que recoge el último show de los Spiders y preguntarse qué diantres era lo que llevaba este pobre hombre colgado del las orejas, sobresaliendo de sus ultralacias y ultrateñidas trovas. Podría decirse que se trata de sendas patas de conejo grisaceas y bien peludas, situadas en ese punto concreto del rostro de Bolder para hacerlas pasar por patillas postizas, o algo así. El adjetivo desconcertante se queda corto, y cabe también preguntarse si no sería que estos abalorios tenían algún tipo de función concreta, como calentarle las mejillas al colega, al estilo de los gorritos de peruta que luce el pesado de Manu Chao.



Por suerte, parece ser que al noblote bass player estas cosas tan modernas no le dejaron ningún tipo de secuela , y ahí sigue por el mundo entero tocando con Uriah Heep, como un hombre.



LA CHISTERA DE ESPEJOS DE NODDY HOLDER

Siempre se ha dicho que había dos glames: el glam elegante y sofisticado de Bowie y Roxy Music, y el glam pegadizo, chabacano y populachero de SweetSuzy Quatro y Slade, siendo precisamente estos últimos los que se llevaban la palma en cuanto a descacharres estéticos. Poco o nada desfavorable hay que decir de su gritón y cervecero concepto del rock y de su capacidad para conectar  con toda una generación de hooligans a base de histéricos himnos tabernarios - vendieron lo que no estaba en los escritos-, pero en cuestión de atuendos, estos patanes de Wolverhampton también alcanzaron numerosos top tens del disparate, con una receta en la que destacaban cuadros escoceses por todas partes, cortes de pelo decimonónicos, plataformas de medio metro, disfraces interestelares como del Carrefour y una fijación por los espejos reflectantes que era como de hacérselo mirar.



El estilista de la banda, suponemos que desde el oligofrénico en el que se encontraba recluido, parecía obsesionado con incluir este surrealista ornamento allí donde peor pudiera quedar, y el resultado fue una serie de churriguerescas prendas entre las que destacaba por méritos propios el sombrero de copa lucido por el vocalista del combo, Noddy Holder, en algunas  de las apariciones más sonadas de la banda, que seguro que llevaba también en el maletero de su haiga para encasquetárselo en caso de pinchazo o accidente, en lugar de un vulgar chaleco.





Slade siguió en activo muchos años, y aún hoy se los puede ver por los escenarios de oldies de medio mundo, ya sin Holder en sus filas, reconvertido en una celebridad  anciana con pinta de mesonero o de vendedor de niños Dickensiano. Por cierto, que de vez en cuando aún se calza su célebre chistera de espejitos. Por los viejos tiempos, ya saben...



LA PLUMA DE BRIAN ENO, DICHO SEA SIN SEGUNDAS

Mitad glammys mitad arties, Roxy Music escribió una de las páginas más brillantes del rock británico de los 70. La faceta más arriesgada y vanguardista de la banda vino de la mano de un acanijado y alopécico experto en todo tipo de cacharros sonoros, llamado Brian Eno. Antes de convertirse en el aburrido precursor del ambient y en el aburridísimo productor de los más famosos discos de u2 y Coldplay, y antes incluso de colaborar con Bowie en su maravillosa trilogía berlinesa, Eno fue un frikazo absoluto con pinta de duendecillo emplumado cuyo enigmático magnetismo y talento musical despertó las  iras y envidias de Bryan Ferry, que no paró hasta echarlo de SU banda, cerrando así el capítulo más brillante de la trayectoria de Roxy.



Tras abandonar la nave, y junto a varios excompañeros y pájaros del jaez de Robert Fripp y Chris Spedding, Eno creó uno de los más consistentes discos de esos años, Here Come the Warm Jets.



Pero no estamos hablando de música en este post, así que el Zorromono quiere hacer hincapié en los brutales penachazos de plumas que se plantaba el colega sobre los hombros, que mezclado con sus monos y sus melenacas multicolores de calvo le daban un aspecto entre inquietante e hipnótico.



Cabe remarcar también que en Roxy Music tuvo cabida otra absurda anomalía en la persona del fino guitarrista Phil Manzanera, que puede presumir de haber sido el único glam rocker con barba. Pues para que vean como está el patio, volviendo a los adornos del Eno,  una cosa tan absurda como esos plumones sí que se ha reutilizado una y cien veces, tanto por revivalistas turulatos como Marilyn Manson como por Decarnin, cuyo influjo ha llegado incluso hasta Mango.





Hasta aquí por hoy, estimados zorromoners; Ya saben a quien deberán darle las gracias  si el día de mañana ven en el Vogue a  Olivia Palermo con una chistera de espejos  y a la payasa de Florence and The Machine con unos trozos de pellejo peludos colgados de las orejas. A ver si hay huev*s.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Rockistas derechistas (y II)

Aquí tienen de vuelta al Zorromono, damas y caballeros, y si su mutante favorito no recuerda mal, lo que toca hoy es la segunda parte del aclamado y reverenciado post de los rockistas derechistas. Si en la primera entrega de este informe el Micocánido trató las figuras y los hechos de tres importantes y muy liberales músicos norteamericanos, en esta ocasión el espectro no va a ser tan limitado, y el Foxmonkey iniciará un exótico viaje que tendrá su punto de inicio en la inhóspita y selvática Houston, en el estado de Texas.

“TENGO GUITARRAS, TENGO COCHES Y TENGO ARMAS. PÓRTATE BIEN CON MI NIÑA Y TE ENSEÑARÉ LAS GUITARRAS Y LOS COCHES”. BILLY GIBBONS.

No deja de ser curiosa la imagen que se tiene del estado de la Estrella Solitaria en el resto del Mundo Libre. Pese a la gran cantidad de referencias musicales, literarias y cinematográficas de todo pelaje y condición que tuvieron su origen en este vasto territorio sureño – Bill Hicks y los 13 Floor Elevators, sin ir más lejos, salieron de allí -, la visión popular que se tiene de los texanos es la de una panda de rancheros locos de gatillo fácil o la del magnate del petróleo con sombrero y botarracas que arrasa con todo lo bello y puro que hay en el mundo. Justo en la intersección de esta esquizofrenia hecha territorio llamada Texas surgió la barbada estampa de uno de los rockeros más cool del universo: Billy Gibbons.



El líder de ZZ Top, al igual que su país de origen, es una pura contradicción; desde fuera puede parecer un perfecto patán, pero este señor, aparte de ser un fanático del motor y haber compuesto la canción sobre un puticlú más exitosa de all time junto con The House of The Rising SunLa Grange, por supuesto – es un reputado asesor artístico del museo de arte moderno de su ciudad natal, y un  expertísimo en el blues rural más rupestre e ignoto, del que aún hoy toma apuntes y acordes para sus piezas.




Aunque no se puede negar ese encantador punto gañán del que siempre hicieron gala ZZ Top, a medio camino entre la autoparodia y la sinceridad agropecuaria; en una de sus giras más recordadas, el trío compartió escenario con bichos típicos de su estado natal – vivitos y coleando, nada de bestias disecadas, como el mariquita de Ted Nugent -, y aún hoy, es habitual que una lustrosa polluela le encienda al barbado guitarrista un cigarrito sobre las tablas, algo tan prohibidísmo en la patana Texas como en el avanzado Estado Español..

Y sí, además de todos estos hobbies y aficiones, el bueno de Billy es republicano hasta la médula. El estereotipo de individuo racistón y monolítico a lo Nugent no sirve en este caso, aunque nuestro barbudo héroe tampoco renuncia a exponer su ideología de la forma más folclórica posible, como actuando junto a su banda en la Convención Republicana de 2004, al estilo de las decenas de miles de gaiteiros que arropaban a Fraga en cada una de sus coronaciones post-mayoría absoluta. Aunque tampoco se corta tres pelos a la hora mostrarse como un puril molón en el videoclip de Queens Of The Stone Age, Burn the Witch, tema en el que Gibbons aporta unas líneas de guitarra tóxicas y rebosantes de ponzoña lisérgica.



Pero este mostrenco del blues es también reconocido por su increíble colección de vehículos a motor, que incluye desde cochazos de los años 50 a vehículos menos… errrr... “domésticos”, por decirlo de alguna manera. El líder de Siniestro Total, Julián Hernández, relató con asombro y admiración como durante la grabación del último trabajo del combo vigués, que se realizó en los estudios que Gibbons posee en Texas, se topó en la puerta con un colega a bordo de un tanque (¿¿?¿?¿?¿?) que preguntaba por el barbas. Resultó ser un amigo de Billy, que se acercó para enseñarle su última adquisición. Como quien colecciona sellos, ya saben…



VOULEZ-VOUZ COUCHER AVEC MOI? O algo así...

El Zorromono prosigue con su viaje interestelar en busca de rockeros de orden, y, miren por donde, vamos a ir  dar al país vecino, la France, a esa nación de lechuguinos y comebagguetes envidiosos de nuestro poderío deportivo, que no para de hacer cosas para fastidiarnos y que lleva siglos cometiendo la ofensa de tratar a los españoles como nosotros tratamos a los portugueses. Por cosas de esas de la libertad y la democracia, el ruacanrol gozó de una penetración bastante gozosa – dicho sea sin segundas- en la tierra de Robespierre, aunque durante mucho tiempo fue tachado de ruido infame imperialista, frente a las comprometidas letras y relajados acordes de esos  ‘chansonniers’ del demonio que tanto gustaron siempre entre la progresía de este lado de los Pirineos. Y era precisamente el rockero más macarra de toda gabacholandia, Johnny Hallyday, el que más éxito logró entre el público, y el peor fama conquistó entre los cantautores bigotudos.



Prescindiendo de los méritos o deméritos musicales de este señor – que si existen, el Zorromono los desconoce, al igual que toda la población mundial no francófona excepto Loquillo – hay que reconocerle que algo debe saber de lo suyo, ya que ha vendido más de 120 millones de discos en sus más de 50 años de carrera. “La mayor estrella a la que jamás has oído cantar”, le llaman los británicos, tan chulos y peripuestos ellos en su aislada islita. Y no les falta razón, porque este pollo es un estrellón en toda regla: alcohólico, cocainómano, tatuado, maltratador y pesetero, Hallyday formó con la también cantante Sylvie Vartan la pareja de oro del star system francés de los 60 y 70, pese a que, al parecer, al Elvis gabacho se le escapaba la mano de vez en cuando. Eso no evitó los rumores que afirman que, tras separase a principios de los 80, ambos han quedado como follamigos otoñales y que se siguen viendo de cuando en vez. Franchutes del demonio…



Pese que nunca había hecho demasiados alardes ideológicos durante su carrera, más allá de alguna boutade de hotentote que no se entera muy bien de por donde sopla el viento, Hallyday se ha revelado en sus últimos años como un liberal de tres pares; en 2005, indignado con la cantidad de impuestos que pretendía cobrarle el Estado francés para construir hospitales y escuelas destinados a inmigrantes o gente de esa rara, el rockero emprendió una rocambolesca huida fiscal a la ya de por sí rocambolesca Bélgica. Incluso intentó adquirir la nacionalidad de ese odioso país, aunque se ve que se equivocó al rellenar algún complicado papel de esos burocráticos y propuesta fue rechazada, lo que le llevó a intentarlo con la vecina Suiza, donde fue recibido con una lluvia de quesos de bola y relojes de cuco. Pero, bondadoso él, afirmó que volvería a su Patria si ésta corregía su error y cambiaban sus leyes de impuestos. Y, tóquenselos bemoles, eso fue exactamente lo que sucedió.



Ni corto ni perezoso, Johnny decidió hacer algo bueno por su país, y en 2007 prestó su apoyo incondicional a Nicolas Sarkozy, que con la ayuda del rocker y otros colegas como Jean Renò – ya saben las hostias que mete- alcanzo el Elíseo sin mayores problemas. Allí, el pequeño estadista galo comenzó su carrera como el playboy más improbable del Universo, y Hallyday pudo volver a su amada France en pago por los servicios prestados.



Pero la trayectoria del patilludo ídolo pudo tener un final abrupto en 2009, cuando un inoperante matasanos llamado Stephane Delajoux le hizo a nuestro héroe una monumental chapuza en un quirófano que casi le lleva al otro barrio. La operación, una corrección de una hernia de disco, suponemos que debida a un exceso de actividad erótica, terminó en un coma inducido y una infección respiratoria que el galeno achacó al excesivo consumo de alcohol y tabaco del anciano artista. Por suerte, todo salió bien, y Hallyday, que se ha retirado y desretirado más veces que Moncho Borrajo, sigue tan pancho por los escenarios y estudios de grabación franceses.

"THE SUN, THE TREES, THE MOON, THE SEA”.  RUSSIAN RED.

Desde siempre, el pop español ha contado con numerosos referentes derechosos, desde José Luis y su Guitarra a Lola Flores, pasando por Julio Iglesias, Alberto Comesaña, Juan Pardo, Raphael y el fulano de Los Limones. Pero la ideología de las estrellas patrias nunca habían sido tema de conversación para absolutamente nadie - salvo para el Zorromono, que se empeñaba a defender, a voz en grito y con escasos argumentos, que todo lo indie era más de derechas que la Fórmula 1 - hasta que la pesada de Lourdes Hernández, más conocida como Russian Red, afirmó en un cuestionario de la revista Marie Claire - repito, la revista Marie Claire-, que, en lo político, prefería la derecha a la izquierda. Y la que se montó, señores; Al parecer, a todo el mundo le sorprendió que esta narcótica y gris cantante de sacristía se declarase conservadora, como si sus aburridísimas coplas y la actitud de sus aburridísmos seguidores fueran una señal inequívoca de un izquierdismo similar al de Fermín Muguruza.



"Me parece evidente la carencia total de contenido político que hay en mi música, - aseguró la fenómena en El País al poco de iniciarse esta polémica-.  No he sido nunca, ni seré, una autora comprometida con ninguna otra causa que no sea la de hacer canciones que vengan estrictamente de un lugar íntimo y verdadero, tan alejado de todo esto". Al Zorromono le entra la duda de a qué se estaba refiriendo esta sucesora de Ella Baila Sola con eso de "todo esto", pero se puede imaginar a la diva escupiendo esas palabras con un rictus de asco similar al que esbozaría si descubriera una inesperada mancha de semen en uno de sus botines de ante.



Se montó un buen cacao, cierto es, cuando nunca antes se habia cuestionado estas cosas tan vulgares en el ya de por sí vulgar mundo del indi; por poner un ejemplo, esa señora mayor gruesa y sin talento que está casada con Mario Vaquerizo siempre presumió de un impecable apoliticismo, comadreando con Esperanza Aguirre, alabando la belleza de la nieta de Franco y participando alegremente en la tertulia de Jiménez Losantos, sin que tales galopantes muestras de derechía molestaran absolutamente a nadie, y sin que su conjunto de tecno pop ochentero viera menguada su heterogénea agenda de eventos.



Pues menuda la que lió la cumbayá pija de Russian Red, amigos... Parecía que su poder letal se reducía a ese muzac adormilante con el que deleita a sus repulsivos seguidores-clientes, pero sus coplillas deben tener algún tipo de poder hipnótico mezclado con mensajes subliminales porque, tras escuchar algunas, el Zorromono está empezando a pensar si no estremos mejor ahora, gobernados por un insensible derechoso que baje los impuestos, torture a los delincuentes, sea un dictador y ponga a todos esos artistillas "indignaos" y de la ceja a trabajar por 400 euros al mes, que ya les vale de chupar del bote. O a lo mejor este volteo ideológico zorromonil venga provocado de unas recientes declaraciones del líder de Triángulo de Amor Pizarro:  "Creo que la música es un sector bastante maltratado por los políticos".

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Rockistas derechistas (I)

Han de saber, estimados Zorromoners, que su amigo el Micocánido no es uno de esos seres que viven de espaldas a la realidad, atusándose los pelos del ombligo mientras vegeta en su confortable burbuja de hard rock y exabruptos. Nada de eso. El Foxmonkey es un mutante de hoy en día, y como tal, no es ajeno al furibundo tsunami de conservadurismo sobrenatural que arrasa toda la piel de toro, y, para seguir esta actual tendencia, el Zorromono va a hacer un repaso por las rockstars derechistas más descacharrantes del orbe.

"O CREES EN LA CONSTITUCIÓN Y EN LOS DIEZ MANDAMIENTOS O TIENES UN PROBLEMA". TED NUGENT.

Que mejor forma de empezar con esta lista de rockistas reaccionarios que con el Motorcity Madman. Para el que desconozca la vida y la obra de este caballero, explicar que Nugent es uno de los guitarristas más electrizantes, flamígeros y pirotécnicos de los 70, con un estilo vocal caracterizado por proferir unas voces atroces y un look como de trampero psicópata. Pero, por suerte o por desgracia, en los últimos años este señor es más conocido por ser una de las voces más extrañas, radicales y desconcertantes del ultraconservadurismo estadounidense que por sus méritos decibélicos.



Criado musicalmente en el tremebundo Detroit de los 60, Nugent fue siempre un radical anti alcohol, anti droga y anti todo lo que no fuera ser como él - un cafre lenguaraz fanático de las armas y ultracristiano-. Ya en la feliz era Acuario, el colega acostumbraba a ir por ahí armado hasta los dientes, y la cosa no hizo más que ir a peor con los años. En su autobiografía, titulada muy apropiadamente God, guns and rock and roll, The Nuge, al más puro estilo Mein Kampf, deja por escrito su corpus vital salpimentando razonamientos que en cualquier país europeo serían, como mínimo, faltas graves con anécdotas como las tundas que les propinaba  a los jipis que osaban ofrecerle drogaína, su labor ciudadana como ayudante de sheriff voluntario, que le sirve para hacer justicia impunemente por ahí a bordo de su ranchera,  su pasión por la caza de todo tipo de bichos con todo tipo de armamento, y su absoluto desprecio por demócratas, ecologistas, partidarios del control de armas y toda esa gente pequeña y marrón -como decía Bill Hicks- que amenaza a los EEUU tanto desde más allá como más acá del Río Grande. Precisamente fue su escaso aprecio por la raza de bronce lo que hizo que el histérico rockero le gritara a su audiencia en un show en San Bernardino que, si no sabían hablar su idioma - de él- que se fueran de su país - del suyo-. El pobre Nuge sigue sin entender cual fue el problema, y por qué se lió la que se lió.



El Zorromono no puede evitar una asociación mental involuntaria entre nuestro héroe y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, a la que los posmodernos derechistas califican sin rubor como "una rockstar" por su irritante arrogancia chulapa y su inabarcable capacidad para la descalificación, el exabrupto, la mofa irrespetuosa y la absoluta falta de educación, con ejemplos tan populares como sus repetidos insultos a las ancianas tiernogalvanistas del barrio de Malasaña - "Os jode que haya 'ganao', ¿eh? Os jode..." -, donde se ubica el siniestro palacete en el que mora esta embajadora del mal.



Volviendo a Nugent, la llegada de Obama a la presidencia de la Nación no hizo más que agudizar los amables planteamientos ideológicos del guitarrista, provocando que incurriera en un delito prácticamente cada vez que abría la boca. En la última campaña electoral definió al candidato demócata como "un mierda" al que invitó a, literalmente, "chupar mi metralleta", mietras blandía un arma de calibre dinosáurico.



Este colega, que acostumbraba a salir a escena a lomos de un búfalo en los 70, y que tenía un ave en peligro de extición disecada como soporte de su guitarra, es también un ferviente partidario de las más absurdas intervenciones militares de su país en el extranjero, lo que sería estupendo si no fuera porque en los años 60, cuando ya era un facho de tres pares, Nugent acudiera a su oficina de reclutamiento para Vietnam hecho un cromo, después de haberse hinchado de  comida basura durante semanas y aliviarse sin quitarse los pantalones durante tres días, con la aviesa intención de parecer un demente, algo que logró, y que le libró del gran honor de limpiar Indochina de Charlies a mayor gloria de la Madre Patria. Paaaa, paaa, paaa, paaaa...



"ME FOLL* A TODO LO QUE SE MUEVE, Y SI NO SE MUEVE, BUSCO UNA SOLUCIÓN". GENE SIMMONS

El Zorromono no está del todo seguro de que se pueda definir a Gene Simmons como un derechista, en el sentido propio del término; se trata, más bien, de un mercachifle apolítico que se arrima al sol que más calienta, egoista y ególatra hasta la nausea, y que vendería hasta a su santa madre con tal de lograr beneficio monetario o erótico. Lo que viene siendo la derecha del siglo XXI, más o menos.



Nacido en Israel pero formado, en todos los sentidos, en EEUU, este discípulo directo de Adam Smith y Paul McCartney - cada uno en su campo - tuvo muy claras sus prioridades desde el primer momento: hacer pasta y mojar el churro. Ya en los primeros tiempos de Kiss, con su implacable y hebreo sentido empresarial, Simmons decidió que se iba a forrar hasta las trancas a su modo, y con este objetivo creó, casi de la nada,la mayoría de los conceptos del marketing moderno con los que se trabajó en el mundo de la música popular hasta que la industria entró en su actual colapso.



De la mente de Gene surgieron la inmensa mayoría de los más absurdos objetos de merchandising que hayan viso los tiempos, que los sufridos fans del combo neoyorquino fueron adquiriendo por millones: De los posters, las camisetas  muñequitos de Mattel y los cómics de Marvel con sangre de los propios miembros de la banda en su tinta, Simmons pasó a los teléfonos de Kiss, los condones lubricados con su kilométrica lengua y los ataudes, cuyo único usuario hasta el momento es el llorado guitarrista de Pantera, Dimebag Darrel. "Quiero mi propio refresco, la Kiss Cola, y mi propia religión, el Kisstianismo -afirmó el bajista en una ocasión -. Si quisiera salvar ballenas, sería un jodido miembro de Pearl Jam".



Pero, como todo buen apolítico, Simmons es ante todo un pragmático que respeta, ante todo, a los triunfadores. Por eso no le tembló el pulso a la hora de votar a Barak Obama. Pero que rara que es la gente, oigan...

"SARAH PALIN ES UN SOPLO DE AIRE FRESCO". ALICE COOPER.

He aquí uno de los casos más extraños que se puede encontrar uno en el showbiz; ¿como un tipo tan inteligente, agudo, con un sentido del humor tan malévolo y con una obra tan brillante como Alice Cooper se ha convertido en su madurez en un cristiano convencido y devoto derechista republicano? La respuesta es bien sencilla; Cooper, cuyo padre fue pastor de una concurrida iglesia - lo que le dejó un poso que le afloró con los 40 ya cumplidos -, encontró en la religión una tabla de salvación a la que asirse cuando,a  mediados de los 80, su vida personal era un absoluto desastre, pese a que seguía grabando discos tan extraños y fascinantes como Special Forces y Flush The Fashion, de los que dice no recordar como los compuso y grabó; alcoholizado, adicto a las drogas, con su matrimonio haciendo aguas por todos lados, The Coop buscó en el Señor una solución que, milagrito del niño Jesús, encontró.



Desde entonces, el maquillado rockstar separó a  Alice Cooper, el malévolo y otoñal personaje que se sube a rockear por los escenarios de todo el planeta, de Vincent Fournier, -su nombre real-, el bonachón y otoñal ricacho que va a la iglesia cada domingo, juega al golf, y procura hablar lo menos posible de política para no meterse en embolaos y que no se le vea el plumero, aunque a veces se le escapan memeces como proclamar que esa especie de cruce entre Traci Lords y Margaret Tatcher conocido como Sarah Palin era "un soplo de aire fresco"...



El propio Fournier, haciendo gala de su sempiterna mala uva, al ser preguntado si le gustaría hacer un reality con su familia al estilo de The Osbournes, aseguró que no tendría el más mínimo interés, porque que el clan  Cooper no deja de ser "Una versión macabra de los Flanders". Pero se hace raro ver en esta situación tan plácida al autor de discos tan inquietantes, rebeldes, afilados y malsanos como Love it to death y Killer. Los caminos del señor son inexcrutables, señoras...

No se pierdan la próxima segunda parte de este post liberal, en el que el Zorromono glosará las industrias y andanzas de otros rockeros de orden, como Billy Gibbons, Johnny Halliday y - tachán, tachán - Russian Red...