Los que conocen al Zorromono saben de la opinión que le merece este plúmbeo quinteto granadino. También conocen su eterna devoción por Lagartija Nick, así que, por una vez, vamos a obviar juicios personales y exponer hechos; aquí les va una entrevista con el fabuloso percusionista Eric Jiménez, miembro de las dos bandas mencionadas, que debido a su extensión, dividiré en dos partes. Como hace Becerra, vamos.
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-Bueno, vais a actuar en el Noroeste Pop Rock. ¿Sabes qué tipo de evento es?
-No, no tengo ni idea (risas).
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-Pues es un concierto en la playa de Riazor, con un escenario tocho y… bueno, el domingo actuó David Bisbal y fueron 50.000 personas
-Oh. Joder…
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-Pues eso, échale que irán sobre 10.000 personas. No digo que tengáis menos poder de convocatoria que Bisbal, pero…
-Sí, si… un concierto multitudinario, vamos... En la playa.
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-¿Qué te parecen estos conciertos? ¿Prefieres ambientes íntimos o el rollo masivo?
-Personalmente, en verano si hay una playa al lado, me flipa haya 15 o haya 15 millones de personas, porque en verano hay que buscar conciertos en playas, como en invierno a mí me gustan muchísimo los conciertos en salas, y bueno, cada cosa tiene sus pros y sus contras. Los conciertos multitudinarios no tienen el mismo calor que tiene un concierto en una sala, pero también tiene su encanto si hay alrededor un paraje como el de la playa de Riazor.
-Porque vuestro modo de girar es muy especial. Hacéis cuatro o cinco conciertos, paráis… no hacéis giras extensas.
-No, es nosotros somos muy dedicados a la hora de tocar. A lo mejor nos pueden llegar 70 conciertos, y de esos 70 elegimos siete u ocho, porque se tienen que dar muchas condiciones para que actuemos; nos tiene que gustar la gente que toca con nosotros, nos tiene que gustar el concepto de concierto… Porque no nos gusta nada tocar en las fiestas, al lado de la noria, con el perro piloto y la caseta municipal (risas) Ese tipo de cosas creo que desvirtúa muchísimo el concepto de la música, entonces procuramos hacer pocos conciertos y elegidos.
-Si te parece bien, vamos a hablar del tan comentado y manido acercamiento de Los Planetas al flamenco. Leí por ahí que no eres partidario de fusionar el flamenco con otras músicas.
-No soy nada partidario. En absoluto. El flamenco me gusta solo. No me gusta fusionarlo… bueno, es que a mí las fusiones no me gustan para nada, de ningún tipo. En el caso nuestro sí me gusta porque no estamos fusionando flamenco, estamos, simplemente, interpretando los mismos ruidos y sonidos que hemos hecho siempre sólo que con unas notas y unas armonías flamencas, pero en el momento en que nosotros metiéramos palmas, o guitarras flamencas, todo se iría a la mierda.
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-Esto que comentas es más o menos lo mismo que decía Jesús de la Rosa, el líder de Triana: que ellos no hacían rock mezclado con flamenco, que hacían rock avanzado, pero con influencias flamencas.
-Claro, Triana cogían muchísimos ritmos, ritmos de seguidillas… y efectivamente, tenían un punto psicodélico acojonante, lo que pasa es que claro, el cantar en andaluz le daba un toque aflamencado. Pero sí, totalmente. Lo que decía Jesús de la Rosa era verdad: ellos no estaban haciendo fusión. Si escuchas de Triana Hijos del Agobio, es unos de los discos más siniestros que se han hecho en España.
- Con vuestros últimos discos se hablo de una influencia del rock andaluz. Triana, te gustan, pero ¿Y el resto? Grupos como Cai, Imán Califato Independiente…
-Me parecían demasiado barrocos. Triana me gustó porque tenía un punto pop, un punto siniestro, un punto psicodélico… en aquella época estaba el rock sinfónico y tenía unos puntos de rock sinfónico acojonantes, y con la novedad de que estaban cogiendo tintes flamencos y algunos patrones de ritmos. Pero luego todo lo que vino después me pareció darle la vuelta al rizo, algo muy complejo… yo de aquella época me quedo con Triana, con Smash, y con poquita cosa más.
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-Empezaste tocando punk con KGB. ¿Cómo un punk termina haciéndose experto en flamenco y defendiendo su pureza?
- (Risas) Bueno, realmente mi corazón sigue siendo punk, lo que pasa es que en mi vida se ha cruzado por puta casualidad el flamenco. La primera vez, con el disco Omega, con Enrique (Morente), pero me interesaba porque en esa época yo estaba con Lagartija Nick y escuchaba muchísimo a Sonic Youth, y en esa época estaba leyendo muchísimo a Lorca, y siempre me atrajo la idea de hacer un disco en el que Lagartija fueran los edificios de Nueva York, y Enrique fuera el cante del pueblo. Me imagino ese disco como Enrique cantando en lo alto del Empire State. Ahí tuve el primer cruce con el flamenco, el segundo cruce fue también con Enrique, que me ha llamao para colaborar en algún disco suyo y en directo, y ahora con Los Planetas. Pero es algo puntual, lo mío con el flamenco no es algo a lo que yo me vaya a dedicar es algo que ha surgido. Me podría haber salido con otro tipo de música, porque en la época de KGB me parecía horrible el flamenco, y no lo comprendía. Lo que pasa es que a mí el flamenco comenzó a gustarme, y de hecho no creas que me gusta mucho el flamenco, a mi me gusta mucho Enrique Morente, creo que tiene un timbre de voz, y hace unas cosas y unas armonías que al que le gusta el flamenco le gusta Morente, y al que no le gusta creo que es una introducción perfecta. Pero ha sido todo casualidad, porque en esa época era muy purista, pero de la música del 77 (risas)
-Has comentado que el Rock andaluz tenía mucho de rock sinfónico. ¿Cuándo empezasteis con el punk en Granada y el resto de Andalucía fue una reacción al rock andaluz? ¿Para vosotros Medina Azahara fueron como EL&P para Sex Pistols?
-No al rock andaluz. Reaccionábamos a todo. Para nosotros en Granada el punk fue un gran descubrimiento, porque después de algo tan barroco descubrías que cogiendo una guitarra y haciendo ruido, cogiendo una batería y metiéndole cuatro hostias podías hacer música. Entonces era un revulsivo y una manera de entrar en contacto con los instrumentos sin tener que ponerse a estudiar. Yo, personalmente, estaba un poco hasta los cojones de los pelos largos, y de los jipis y todo eso (risas) y me parecía algo novedoso, incluso el look me parecía explosivo. Es algo que cuando tienes 14 años y lo ves te llama la atención. Queríamos divertirnos, coger una guitarra, saltar, pasarlo de puta madre y a los cuatro días montar un grupo y grabar siete canciones.
-Siguiendo con el punk, ¿Conociste a Joe Strummer, líder de The Clash, en sus correrías por Granada?
-Por supuesto, claro que sí. Lo conocimos Antonio (Arias, líder de Lagartija Nick) y yo, y estuvimos muchas tardes con él. Íbamos a la tarraza del Alhambra Palace a tomar Ron Pálido, de Motril. Un buen tío.
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