Cuando el Conselleiro de Cultura, Roberto Varela, presentó este pitote -en el que esperaban reunir a 100.000 personas- anunció que los modestísimos objetivos del festival, eran, tomen nota, "ahondar en valores como el respeto a la diversidad cultural, el conocimiento mutuo, el entendimiento entre los distintos pueblos, religiones y culturas, y la cooperación a favor de la paz, a través de un soporte lúdico y de diálogo cultural". Para ello, contaban con el apoyo y el patrocinio de la simpática multinacional energética Unión Fenosa-Gas Natural, tan conocida por su compromiso con el entendimiento en Guatemala. Busquen, busquen información sobre lo que les pasa a los que se oponen a los planes de la company en este convulso y pintoresco país centroemericano... Ni una palabra saldrá de los peludos labios del micocánido, no vaya a ser que también se le aloje algo de plomo en el organismo...
Ruego disculpen al Zorromono. De sobra sabe que el objetivo de este blog no es hacer pensar, ni denunciar las injusticias de esos mundos de Dios, que para eso ya están Willy Toledo y la familia Bardem. Continuemos, pues; se anunció que a la cosa esa de Africa Express vendrían un montón de morenos a los que no conocía nadie junto a John Paul Jones, de Led Zeppelin, Mick Jones, de The Clash, un fulano de los Yeah Yeah Yeahs, Amparanoia, y no se quien más. Y el resultado fue, como se pueden imaginar, una verbena.
Para empezar, huelga decir que allí no había 100.000 personas ni de coña - ni 45.000, que fue la cifra oficial de asistencia que proporcionó la organización -, y para continuar, la estructura del concierto fue una cortada de rollo continua: salía un artista, hacía sus cosas durante veinte minutos, se le sumaban otros músicos, paraban, seguian... al final ni se sabía quien estaba ahí arriba, y sólo se tenía claro cuando estaba sobre las tablas Amparanoia, por la forma en que chupaba micro la condenada. Pero hay que ser justos, y el Foxmonkey reconoce que hubo algunos momentos que dieron gusto verlos, e incluso consiguieron un ligero erizamiento de vello:
- Uno de los temas que cantó la asombrosa - y hasta ayer desconocida para el Zorromono - Rokia Traore, con desgarro y pasión, aumentando la intensidad de su interpretación a cada segundo. Y con John Paul Jones a la mandolina, adornando la pieza y añadiendole gasolina al fuego de la africana con esa delicada contundencia tan característica en el bajista de Zeppelin.
-El gran Elíades Ochoa, con J.P Jones al bajo, yéndose para Marcané al ritmo del Chan Chan, hasta que Amparanoia empezó a dar voces y hacerse la guay, y mandó el momento al garete.
-Obviamente, Rachid Taha, con chaqueta y sombrero de lentejuelas y camiseta de Camarón, marcándose el previsto Rock The Casbah, con Mick Jones, John Paul Jones y Damon Albarn, que se limitó a dar saltos en un alarmante estado de embriaguez.
Y poco más, damas y caballeros. El Albarn éste se montó un Luar altermundista en el que adoptó el papel de Gayoso cool, con el apoyo de... de... un momento... ¿que ven mis ojos? ¡Resulta que el principal patrocinador de Africa Express en la firma deportiva Puma! ¡Eso lo explica todo! Ahora está claro por qué en el elenco no había ningún artista del sudeste asiático, donde la juvenil marca teutona tiene tropecientas fábricas de esas en las que los obreros trabajan de sol a sol a cambio de un cuenco de arroz! Claro, los muy granujas apoyan esta cosa africanera para hacer el papel de Fray Bartyolomé de las Casas del siglo XXI! Como ya sabrán, Fray Bartolomé es queridisimo en América Latina por haber trabajado para que los conquistadores respetaran a los indígenas, no los esclavizaran y los trataran como a criaturas de Dios. Esto habria sido estupendo si no fuera porque su ecuménica recomendación fue que, para compensar, había que esclavizar más a los negros de África, que esos que fijo que no eran ni seres humanos ni nada de nada. En el continente negro, como son algo rencorosillos, aún le tienen inquina, y goza de peor prensa que Leopoldo de Bélgica...
¿Ven por donde va el Zorromono, no? Que esto del eurocentrismo se mueve de forma circular, siguiendo la dinámica tanto la rueda del destino de Boecio -ya saben, lo de las subidas y las bajadas - como la ciclicidad que predica el materialismo histórico; ora se fastidia a África para intentar contentar a Latinoamérica, ora se chulea al sudeste asiático para intentar compensar a África. Y como los gobiernos cada vez tienen menos poder, que para eso ya están las empresas y su neocolonialismo, pues... ¡Argh! ¡Maldición! ¿Lo ven, lo ven? ¡Es ir un día a un concierto de World Music y acabar con un discurso que no haría suyo ni el Manu Chao del demonio, por chano y por obvio! ¡Está visto que los jipis no sólo contagian los piojos, amigos! Bueno, pues eso, que lo del Africa Express fue un bluff.
Totalmente de acuerdo. A Damon Albarn le faltaba un gorro con cascabeles para ser el bufón de la corte, lo dio todo por el altermundismo.
ResponderEliminarAsí que según el Conselleiro de Cultura, los objetivos del festival, eran “ahondar en valores como el respeto a la diversidad cultural, el conocimiento mutuo, el entendimiento entre los distintos pueblos, religiones y culturas, y la cooperación a favor de la paz, a través de un soporte lúdico y de diálogo cultural”.
ResponderEliminarBonita definición de macrobotellón.
Estás sembrado hoy, eh? jeje. Con tu post no sé si alegrarme o entristecerme por no haber ido... teniendo en cuenta lo que tú y yo coincidimos en este tipo de cosas... Pero bueno, solo por lo de Luar altermundista y Gayoso cool, merece la pena tomarte en serio!
ResponderEliminarBicos!
Por cierto, el sábado hubo unos cuantos insolidarios primermundistas que además prefieren tomar garimbas a 3 euros a hacer botellón, que fuimos a ver a los Flaming Sideburns en el Mardi Gras.
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