miércoles, 26 de enero de 2011

La leyenda del infalible

Hay muy pocos músicos en los que se puede tener fe ciega. Tarde o temprano, hasta los más talentosos creadores dan un paso en falso y editan algún trabajo que produce indiferencia o que, directamente, hace que sus seguidores echen sapos y culebras - obviamente en esta categoría no entran los fanses de u2, Sprinsgsteen y Pearl Jam, que parecen haber sido víctimas de una lobotomía en masa, y afirman ciegamente que todo cuanto tordo graban sus ídolos es una absoluta maravilla -. Pues eso no ha pasado jamás con Mike Ness, el líder de Social Distortion.



Lo de este señor es sobrenatural; en 27 años de carrera y nueve trabajos de estudio editados, tanto con su banda como en solitario, Ness no se ha equivocado ni una sola vez. Su música ha seguido una evolución perfectamente natural desde el entusiasta punk adolescente de su debut, Mommy's Little Monster, hasta el rock rootsy punkerizado que llena los surcos de su más reciente creación Hard Times and Nursery Rhymes, y absolutamente nadie pueda echarle nada en cara.



Porque la relación del Zorromono con este Hard Times and Nursery Rhymes recientemente editado ha sido paralela a la sufrida por otros mostrencos rockotizados que han comentado la jugada con el Micocánido; en una primera escucha, deja un poco frío y provoca la lógica reacción de afirmar que suena un poco blandito, que Mike Ness se está convirtiendo en un moñas, y que no es tan bueno como su predecesor, Sex, Love & Rock n Roll (2004). Pero según avanzan los días y aumentan las escuchas - porque Hard times... es de un adictivo que asusta- esas opiniones tibias mutan en un entusiasmo que concluye en una afirmación tajante: Ness lo ha vuelto a hacer.

El vocalista californiano afirmó, durante la grabación del trabajo, que lo que estaban registrando sonaba como un cruce entre Dead Boys y The Black Crowes, y algo de eso hay, aunque el resultado final se acerca más al rock clásico americano que al punk. El plástico arranca con la instrumental Road Zombie, que deja paso a la stoniana California (hustle and flow), un rockote blueserizado que comienza como medio tiempo con coristas negras y todo, para terminar con un poderoso reprise. Pero en el tercer tema de Hard Times..., Gimme The Sweet and Lowdown, Ness se deja de chuminadas y pone a la nueva formación de Social D. donde los fans la queremos ver: cuesta abajo y sin frenos, con sus coros, sus melodías, su batería desbocada, y su cantante rezumando una intensidad interpretativa de la que sólo pueden presumir los grandes. Un temón de esos que hace que te entren ganas de hacer "stage diving" en el sofá, de lo mejor del lote junto a la emocionante Bakersfield y el primer single del álbum, Machine Gun Blues.



Un señor disco,en definitiva, que navega por todos los mares que ha surcado Ness en su procelosa carrera musical de expresidiario: desde la balada Writing on the wall a la "happy" Far Side of Nowhere - que recupera el tono optimista de Sex, Love & Rock n Roll- Hard Times.... presenta a un compositor en plena madurez que parece en permante estado de gracia. Puede que este disco no contenga la arrebatadora melancolía melódica de su predecesor, ni la terrible mala uva de White Light, White Heat White Thrash - el álbum más impenetrable, denso y oscuro jamás grabado por Social Distortion -, pero es una excelente colección de canciones que entronca con el sonido clásico americano de Social Distortion (1990) y del debut en solitario de nuestro tatuado héroe, Cheating at Solitaire.

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